El Chorro del Burro o cualquier lugar del mundo
Tierras húmedas se han quedado huérfanas.
La supervivencia de antaño contrasta con la distracción y el entretenimiento superfluo de hoy en día.
La Naturaleza está fuertemente amenazada.
El hombre, por ignorancia, falta de aprendizaje, o por afán endémico de conquista, pisa donde no debe pisar, hiere a quien no le ha hecho daño.
¿Quién está en lo cierto? Si unos piensan,… y otros piensan …
y mientras tanto,
¿Quién defiende la Naturaleza?
¿Quien la representa?
La Naturaleza está viva y debe ser gobernada por sí misma, y para que eso ocurra hay que dejarla como un tren en movimiento, súbete si quieres, pero sin pararlo.
Y tampoco le digas donde debe ir.
Ella ya lo sabe.
Como mucho, escúchala, siéntela, admírala. Es generosa y si sigues sus reglas de juego, te sorprenderá: abundante, divertida, inteligente, silenciosa, poderosa, musicalmente perfecta.
Y nosotros ¿qué pintamos en todo esto?, ¿qué proponemos? ¿qué esperamos? ¿qué ofrecemos? ¿qué demandamos?
La fluidez de los pensamientos, su liquidez, su transparencia son las puertas del paraíso.
El Paraíso es el tesoro que se tiene, se busca o se anhela .
El Paraíso es el fruto de la combinación de elementos que te colocan mentalmente, físicamente en un estado de placer, entendiendo placer en un sentido amplio, complejo, exigente, desafiante, no apto para todos los públicos.
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